Cosas que me gustaría contarte

Me gustaría contarte algo:
todo lo que me callo haría que sonrieras.
Esta manía humana de no decir aquello
que sería capaz de desordenarnos por dentro.
Como si el tiempo no nos fuera a vencer
tarde o temprano.
Como si estuviera de nuestra mano elegir
cuál será nuestra última oportunidad.

Y así sucede,
que se nos quedan demasiadas cosas por susurrarnos.
Te voy a echar tanto de menos,
follarnos es como volver a saltar en los charcos,
qué guapa estabas con ese vestido de flores
o cómo se parece tu sonrisa
a un sábado por la noche.

Me gustaría contarte que verte es
hacer que el día amanezca dos veces,
que contigo entendí
por qué en inglés enamorarse es fall in love,
porque caer en ti fue una caída irremediable,
como las olas sobre la playa,
las hojas contra el asfalto,
como un beso sobre tus labios.
Pérdoname,
pero siempre he sido más de guardármelo,
que de decírlo,
y no es justo que yo esconda mis ases
mientras tú me enseñas la baraja,
así que pasa,
ten cuidado porque está desordenado
pero nunca supe muy bien
lo roto que tiene que estar algo
como para tirarlo.

Me gustaría contarte
que mi color preferido es que te sonrojes,
que huele a lluvia si te desnudo,
que llamo hogar a tu cuerpo
y que estar entre tus brazos
es gritar «¡Casa!».
Ojalá te vieras con mis ojos
para que entendieras el infinito,
que me agarro el corazón cuando te veo,
que se me va una parte de él
cuando te marchas.

Me gustaría contarte
que por mucho que los señales, no veo tus errores,
que en tu lengua aprendí un nuevo idioma,
que mi lista de virtudes comienza con tu nombre,
que en tus manos no cabe la derrota,
que memorizaría tus acordes
sólo para poder seguir tocándote.

Quién te hubiese reconocido todo esto
cuando tu cabeza descansaba sobre mi hombro
y tu respiración se acompasaba contra mi pecho.
Pero siempre he sido más de escribir
que de abrirme
así que desde la cobardía de este folio,
tiro la piedra para esconderme en tu regazo.

Me gustaría contarte
que prohibiré nuestra canción cuando te vayas
aunque después de tu despedida
mi voz siga sonando a balada,
que mi almohada huele a sueños y a ti,
perdóname la redundancia,
pero amor,
quien inventase la poesía
lo hizo pensando en tu espalda.
Me gustaría contarte
que tengo agujetas de las carcajadas
y cosquillas por todo el cuerpo,
por eso,
a nada que me toques,
soy feliz.

Sé que llego tarde,
pero aun así, espero llegar a tiempo.
Esto es todo lo que quería contarte,
esta es mi pequeña parte de verdad.
O no, espera,
tal vez no.
Que te quiero.
Punto y final.

2 comments

  1. Este poema se acaba de convertir en uno de mis favoritos. Gracias por transmitir tanto con tu poesía…

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *